¿Por qué sentimos que el tiempo pasa cada vez más rápido?
Generado con AI Speech
Quizás te sorprenda pensar que, a la fecha, ya han pasado seis años desde que muchos países vivieron en cuarentena debido al COVID-19. Sin embargo, cuando recordamos ese momento, muchas personas sienten como si hubiese ocurrido apenas hace uno o dos años.
Últimamente he estado observando un patrón que cada vez parece más común entre muchas personas —me incluyo también—: cuando recordamos eventos de hace cinco años, dos años o incluso cinco meses, nos sorprendemos al descubrir cuánto tiempo ha pasado realmente. A veces juraríamos que ocurrió hace apenas unas semanas.
En algunas conversaciones he escuchado teorías curiosas: que el tiempo está pasando más rápido, que el campo de la Tierra ha cambiado o que algo en el universo se ha acelerado. Pero al reflexionar sobre ello, me parece que detrás de esta sensación existe un patrón bastante claro: nuestro estilo de vida.
La vida adulta suele estar llena de rutinas repetitivas. Muchas personas despiertan, se duchan, se visten y salen con prisa. A veces ni siquiera desayunan en casa y terminan comiendo en el trabajo o en el camino. Durante el trayecto revisan el celular o responden mensajes. Después de la jornada laboral regresan a casa cansados, cenan, miran el teléfono un rato y se duermen para repetir exactamente lo mismo al día siguiente.
Si observamos esta rutina, surge una pregunta interesante:
¿Cuántas experiencias realmente nuevas ocurren durante la semana?
En varias conversaciones hice algunas preguntas simples a personas que aseguraban sentir que el tiempo pasa más rápido:
¿Qué canciones nuevas aprendiste esta semana?
¿Puedes recordar qué comiste hace ocho días al mediodía?
¿Qué habilidad nueva aprendiste recientemente?
Sorprendentemente, muchas personas respondían lo mismo:
“No lo recuerdo” o “no he aprendido nada nuevo”.
Esto me llevó a una posible conclusión: tal vez estamos entrenando a nuestro cerebro a no registrar nuevos recuerdos. Y esas lagunas en la memoria podrían ser una de las razones por las que sentimos que el tiempo pasa tan rápido.
Los niños, por ejemplo, no perciben el tiempo igual que los adultos. Una posible razón es que su rutina está llena de nuevas experiencias: aprenden cosas constantemente, interactúan con el mundo físico, exploran, juegan y descubren.
Los adultos, en cambio, suelen vivir dentro de rutinas mucho más repetitivas.
Para probar esta idea hice un pequeño experimento conmigo mismo. Decidí introducir más experiencias nuevas en mi vida diaria:
Memorizar las canciones que escuchaba (incluyendo título y autor).
Aprender dos habilidades nuevas.
Hacer más ejercicio físico y mental.
Cuidar mejor mis horas de sueño.
Cambiar pequeñas partes de mi rutina cada dos o tres días.
Después de un mes noté algo interesante: mi percepción del tiempo cambió.
No era que el tiempo pasara en cámara lenta, pero el mes se sentía mucho más largo. Como si hubiera estado lleno de más momentos.
Es una sensación similar a cuando miramos fijamente el segundero de un reloj y, justo antes de moverse, parece detenerse por un instante.
Hoy en día vivimos rodeados de información instantánea: reels de Instagram, videos cortos en TikTok o YouTube. Este tipo de contenido está diseñado para consumirse rápidamente, y muchas veces lo vemos sin realmente memorizarlo.
Tal vez, de algún modo, estamos entrenando nuestro cerebro para consumir experiencias sin registrarlas profundamente.
Y si nuestra memoria tiene cada vez más vacíos, cuando miramos hacia atrás en nuestra vida, esos periodos parecen más cortos de lo que realmente fueron.
Quizás el tiempo no está acelerándose.
Quizás simplemente nuestras experiencias se están volviendo demasiado parecidas entre sí.
Por acá dejo algunas referencias. Estas investigaciones explican cómo la memoria y la novedad influyen en la percepción del tiempo:
Eagleman, D. (2008) – Human time perception and its illusions. Current Opinion in Neurobiology.
Block, R., Gruber, R., & Hammond, D. (2010) – Prospective and retrospective duration judgments. Acta Psychologica.
Wittmann, M. (2016) – Felt time: The psychology of how we perceive time. MIT Press.
Tulving, E. (1983) – Elements of Episodic Memory.